mercredi 7 juillet 2010

Cuidado con las burbujas


Burbujas cósmicas causarían zonas frías en el universo


Una burbuja de espacio, que se expandió de manera diferente al resto del Universo primitivo, podría explicar un extraño "punto frío" en el post-resplandor del Big Bang. Estas burbujas podrían haberse formado en sólo fracciones de segundo después de que el Universo comenzara a existir, cuando creció dramáticamente en tamaño
Gran parte de nuestra visión del Universo primitivo proviene de la luz emitida cuando éste tenía sólo 380.000 años de edad, siendo esta la luz más antigua que aún podemos detectar. En 2001, el WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) fue lanzado para mapear este fondo de microondas cósmico (CMB). Los datos recogidos en el primer año de la sonda revelaron algo inesperado: un lugar frío anómalo que los cosmólogos han tratado de explicar.

Tal vez el lugar es un indicio de otro Universo, o tal vez sólo un artefacto de análisis. Un gran vacío que se encuentra entre nuestra galaxia y el CMB podría explicar también el punto frío, pero la búsqueda de este tipo de agujeros cósmicos no ha llevado a ninguna parte.
Ahora hay otra opción. ¿Qué pasaría si la expansión del Universo no fue uniforme, al contrario de lo que argumenta la teoría predominante? Regiones en forma de burbujas podrían haberse expandido fuera de sincronía con el resto del Universo.
Estas burbujas tendrían un efecto duradero sobre la distribución de la densidad del Universo. Aunque sus centros se verían similares al resto del Universo, la densidad de las regiones próximas a los bordes variarían de la media. El equipo de Afshordi calcula que una burbuja entre el CMB y la Tierra, podría interactuar con los fotones del CMB para crear la apariencia de una mancha fría.
Evidencias de esta "burbuja" se podrían encontrar en futuros estudios de galaxias a gran escala o podrían aparecer como un anillo caliente alrededor del punto frío en los datos del telescopio de la Agencia Espacial Europea Planck, que también cartografía el CMB.
Fuente: New Scientist

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