vendredi 16 avril 2010

Hoy: El miedo no es sonso. Ni zonzo.




Europa cierra sus espacios aéreos, 1.000.000 de pasajeros varados. ¿Cuál es el riesgo?

Numerosos expertos minimizaron hoy los riesgos que para la salud pública traería la nube de cenizas volcánicas procedente de Islandia, que hoy alcanzó Holanda y Bélgica y se mueve hacia Francia.
Los riesgos para la navegación aérea serían "controlables", gracias a los radares con los que están dotados todos los aviones modernos.

Sin embargo, las partículas muy finas -casi intangibles- de ceniza volcánica (procedente de magma que ha hecho explosión en la erupción y que se ha literalmente volatilizado), implican un grave peligro para las turbinas.
- La nube de ceniza es muy densa, casi no contiene oxígeno, elemento imprescindible para la correcta combustión de las turbinas de las aeronaves. Por ello, la consecuencia más directa -si se atraviesa la nube- sería, según indica la asociación de pilotos belgas, una parada en seco de los reactores.
- El "efecto ceniza" en el interior de una turbina, explican, sería similar a cuando un aparato se choca con un pájaro o un grupo de aves en pleno vuelo: la explosión del reactor. Debido a la presencia de microscópicas piedras volcánicas en la nube, si el avión la atravesara, provocaría en los reactores un efecto "hoja de afeitar": literalmente destrozaría todos los mecanismos internos de la turbina.
- El llamado “efecto chicle”. Debido a las elevadísimas temperaturas que se registran en el interior de los motores durante la combustión, la ceniza volcánica quedaría literalmente pegada, como un chicle, a las aspas internas del reactor, provocando un apagado en seco.
Tres buenas razones para tener paciencia en los aeropuertos. La máquina de volar todavía es muy precaria.

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